lunes, 24 de julio de 2017

Etapa 2

Etapa que se planteaba tranquila. Los cojones 33.

Salimos a las 8.00 en orden inverso a la clasificación general para favorecer que Los participantes vayan lo más agrupados posible. De esta forma, me toca salir pronto porque voy como el 15 por la cola, de los apenas 75 en total que quedamos. Ayer fueron más de 10 los que quedaron fuera de carrera.

Se sale ya en subida para superar los 1.800m de desnivel que tenemos para llegar a los 3.000m del Colle di Bellino.

Poco que contar de la subida. Lo de siempre; asfalto, pista, pista rota, sendero y trepada al Bellino. Los 3.000 se notan en la respiración. No hace demasiado frío y después de hacer alguna foto, me bajo por la ladera con mas miedo que vergüenza y tratando de conseguir "flow" pero sin ganas de tener un susto.

Cuando quiero mirar el tiempo empiezo a dudar de que esté dentro del corte de 7h y poco a poco voy viendo que me voy a ir. Apenas llevo 8km/h de media y me queda  un puerto de 600md+ y si consiguiente bajada, que normalmente suele ser peor que el propio puerto, como así fue.

Para colmo el cambio se ha llevado un golpe con una piedra y no bajan bien las coronas. Tengo que ir jugando con él.

Al llegar al fin del collado veo 4h55' en el tiempo del gps y cuando empiezo la bajada me da que no llego. Escalones, raíces, zetas cerradas, palas verticales. Y sigo sin querer tener un susto, por lo que acompañado de Sam que me cogió al inicio de la trialera, hacemos mucho pateo.

Cuando por fin termina, tenemos un tramo muy rápido buscando la localidad de final de etapa Sampeyre, pero antes tenemos que hacer un bucle subiendo en un telesilla a 1.800m y de ahí una pista de  carretera hasta los 2.200m. En la transición hemos reparado el cambio y Sam me lleva con el gancho y animandome, pero voy con las patas tiesas y apenas llego al 160ppm con mucho sufrimiento. Ha sido más de 30' de dejarme el alma y justo al final nos engancha Rober. Ellos dos van con más tiempo de margen porque en la salida invertida iban detrás de mí.

La bajada es de 2.200m a 800m del pueblo de un tirón por senderos y trialeras. Toda la precaución que he tenido hasta ahora la dejo atrás y me tiro haciendo apenas 2 o 3 pies en toda la bajada. Rober me lva enseñando la trazada hasta quede va al suelo y sigo yo sólo. Sam se lo toma con más calma pero apenas llegará 1' después a meta. En la última pista de acceso no quiero  mirar el reloj porque sé que no he pasado el corte.

Ya en meta marca 7h08'. Con el palizón que me he dado y 8' tarde. Aunque la organización revisa el tiempo objetivo y el tiempo máximo porque se les ha ido de las manos y amplían el primero de 4h30 a 5h y el segundo de 7h a 8h. Seguimos dentro.

Mañana pinta mal, muy mal diría yo por el briefing de la organización. Pero el Ironbike es así. Día a día a ver hasta dónde se llega.

Chema

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